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Aokigahara ¿El bosque siniestro?



Hace tan solo un mes se estrenó la película "The forest" en las salas de cine colombianas. Esta cinta, mejor conocida en Latinoamérica como "El bosque siniestro", narra la historia de Sara Price (interpretada por una de las chicas de juego de tronos, Natalie Dormer), una joven estadounidense quien emprende un viaje desesperado a Japón para encontrar a su hermana gemela, Jess, quién fue vista por última vez en el bosque de Aokigahara (青木ヶ原), un lugar rodeado de un aura misteriosa debido a las leyendas y mitos sobre los demonios que lo habitan y a la alta frecuencia con la que ocurren suicidios en su interior. En cuanto a la película, personalmente creo que no es una obra maestra, la historia daba para un mejor desarrollo y a pesar de que la primera parte prometía una trama menos guiada por el tradicional simplismo de las películas de terror actuales, termina cayendo en la práctica de los sustos inesperados y descuidando el terror elaborado, en el que no es solo la aparición sorpresiva de una figura la que aterra al espectador, sino el ambiente de tensión psicológica generado por una buena trama y su correspondencia visual y sonora. Tampoco considero que el producto final sea una pésima película, en realidad es una historia entretenida para pasar un buen rato, especialmente si los sobresaltos se comparten entre amigos.
 Trailer de la película "El Bosque Siniestro"
Por supuesto, soy consciente de que entre gustos no hay disgustos y esa fue solo mi apreciación personal del desempeño de la película, que de nuevo, me pareció entretenida, aunque desaprovechó grandes oportunidades de desarrollo que permitía la historia. Al menos puedo decir que, en mi caso, verla no fue una pérdida del tiempo. Ahora bien, el haber visto esta película me indujo a interesarme por investigar un poco más sobre las leyendas que se tejen alrededor del bosque de Aokigahara. Conocía con anterioridad el tema del alto índice de suicidios en Japón, especialmente entre los jóvenes (el cual será tema de una próxima entrada, pues la alarmante cifra llega a 18.048 suicidios de menores de 18 años entre 1972 y 2013)[1] pero no sabía que dentro del monte Fuji, uno de los símbolos nipones por excelencia, hubiera un lugar rodeado de tanto misterio y dolor. Y es que al menos en cuanto a los suicidios que ocurren en esta zona de 35 kilómetros cuadrados de extensión, las historias parecen ser ciertas y reconocidas como tal por las autoridades que rigen la zona, pues de hecho, si bien el recorrido por el bosque no está restringido tan estrictamente, si está rodeado de señales de advertencia. 
El objetivo parece ser tanto un recordatorio a los visitantes del bosque de que permanezcan en el sendero para que no se pierdan en la espesura de la vegetación, como un último intento de disuasión dirigido a aquellos que buscan suicidarse. Incluso, en una de las señales se puede leer en japonés lo que podría traducirse como "Tu vida es un valioso regalo de tus padres: por favor piensa en tus padres, hermanos e hijos. No te lo quedes dentro. Habla sobre tus problemas". Basta con buscar en google "Bosque de Aokigahara" para echar un vistazo a los terribles hallazgos que allí se han descubierto.
El bosque de Aokigahara surgió como consecuencia de una gran erupción del monte Fuji en el año 864 y también es conocido con el nombre de Jukai 樹海 (Mar de árboles). Para muchos, este lugar dista bastante de ser un bosque común y corriente, pues se dice que guarda una energía escalofriante en su interior causada por los Yurei (幽霊) que allí permanecen. Para aquellos que no habían escuchado el término Yurei con anterioridad, que debo decir, últimamente se ha vuelto popular en las películas de terror japonesas, éste hace referencia a algo similar a lo que aquí llamamos "almas en pena". En realidad, dentro de la tradición japonesa se cree que el alma de aquellos que mueren en un estado de profunda tristeza o ira no puede dejar este mundo, por lo que se queda vagando en el lugar de la muerte, atormentando a los vivos que tienen el infortunio de pasar por allí. Además, existen muchas leyendas acerca de que durante el medioevo japonés este bosque era un lugar que muchos elegían para abandonar a los ancianos de su familia en situaciones difíciles. Dado que en la época eran comunes las epidemias y las hambrunas, tener una boca más que alimentar o estar en contacto con una enfermedad infecciosa podía significar la aniquilación de toda una familia. Bajo las costumbres de la época, lo más sensato era abandonar en el bosque a los miembros más débiles o enfermos de la prole para que murieran allí. Esta práctica es conocida con el nombre de Ubasute y hace parte de las creencias populares japonesas, aunque no se tienen suficientes evidencias para constatar que ésta fue alguna vez una práctica común. Debido a ello, es entendible que se crea que los arboles del bosque de Aokigahara guardan una energía negativa y que esto tiene que ver tanto con el gran número de suicidios que ocurren en este lugar, como con lo fácil que es perderse dentro del bosque.  Como si los Yurei no fueran suficientes, el bosque es muy espeso y es extremadamente fácil perderse dentro de él, tanto así que se dice que bajo él existen yacimientos de hierro magnético, lo que hace que las brújulas dejen de funcionar y que los viajeros se pierdan.
Aunque hay que reconocer que la posibilidad de que el bosque este embrujado o posea cierto tipo de energía particular es muy llamativa, pueden haber explicaciones más sensatas sobre por qué éste es uno de los lugares preferidos por los suicidas para dejar este mundo. Aokigahara se hizo famoso a partir del año 1960 gracias a la publicación de la novela Nami no Tou del autor Seicho Matsumoto, en la que dos amantes deciden suicidarse justamente dentro del bosque. Posteriormente, en 1993, Wataru Tsurumi publicó un libro titulado "Completo manual del suicidio", el cual es precisamente lo que su nombre indica, un manual para suicidarse. En su interior, el autor describió los métodos más comunes, su efectividad y lo dolorosos que pueden llegar a ser y recomendó algunos lugares propicios para quitarse la vida. Dentro de ellos, destacó al Bosque de Aokigahara como el mejor lugar para morir. Teniendo en cuenta el contenido de estas dos obras literarias, no se hace tan extraño que quienes están pensando en quitarse la vida decidan hacerlo en este lugar. Según pronunciamientos del gobierno local, desde la década de los 50 se han encontrado al menos 500 cadáveres dentro del bosque y se considera que desde 1998 la cantidad de suicidios en la zona ha aumentado, puesto que en los últimos años se han llegado a encontrar entre 70 y 100 cuerpos por año. 
Sin duda el bosque de Aokigahara es un lugar muy interesante. Todos los mitos a su alrededor lo dotan de un aura misteriosa y triste. Pensar que está ubicado a tan solo 100 kilómetros de la gran metrópolis de Tokio lo hace un lugar aún más inquietante y da pie para visitarlo.  A continuación, una pequeña guía si lo que quieres es ver con tus propios ojos este sitio.


Adicionalmente, les dejo un fragmento de un documental sobre el bosque, donde podrán escuchar el testimonio de Azusa Hayano, un geólogo que ha recorrido la zona por 30 años y conoce bien la problemática del suicidio, pues a lo largo de su vida ha encontrado por lo menos 100 cuerpos dentro del bosque. 



[1] Ver: http://noticias.lainformacion.com/mundo/por-que-los-estudiantes-japoneses-se-suicidan-el-dia-uno-de-septiembre_lFFchV8KmhqTLpvwXOhxf/    







La pena de muerte en Japón: El debate moderno sobre la vigencia de la pena capital en las sociedades democráticas e industrializadas


El pasado 29 de Agosto, dos presos condenados a pena de muerte fueron ejecutados  en Japón. Esta noticia ha causado gran revuelo internacional, porque la cifra de ejecuciones desde finales del 2012, fecha en el que llegó al poder el Partido Liberal Demócrata, se ha elevado a once personas ejecutadas. Ello ha despertado el rechazo de cierta parte de la comunidad internacional, especialmente de la unión europea, la cual, a través del servicio europeo de acción exterior, expresó fuertemente su rechazo frente a la pena de muerte "en todos los casos y bajo cualquier circunstancia", ya que consideró que es una práctica "cruel e inhumana y su abolición es esencial para proteger la dignidad humana"  (lainformacion.com, 2014). La relevancia de esta noticia radica en que Japón es, junto con Estados Unidos, uno de los pocos países industrializados y democráticos que aún ejecutan la pena capital. 
Como es de esperarse, hay tanto opositores como partidarios de la pena de muerte en Japón, siendo que, algunos de los principales opositores son organizaciones internacionales activistas por los derechos humanos. Tal es el caso de Amnistía Internacional, quien rechaza categóricamente la pena de muerte en Japón, al considerar que el sistema judicial nipón no da suficientes garantías a los presos y tiene graves inconsistencias que, por un lado no permiten que se dé el debido proceso antes de la condena del reo y por otro lado, cuando éste es condenado a la pena máxima lo someten a lo que se ha denominado como “el corredor de la muerte”, situación en la que el condenado permanece esperando por su ejecución, la cual es llevada a cabo sin previo aviso. 
El problema con el corredor de la muerte es que aunque según lo establecido en la legislación japonesa, la ejecución debe llevarse a cabo luego de los seis meses siguientes a la denegación de la última apelación a la que tiene derecho el reo, un condenado pasa esperando su ejecución en promedio entre 5 y 7 años, e incluso, existen casos extremos como el de Hirasawa Sadamichi, un hombre que murió a los 95 años en prisión de muerte natural, tras esperar por 32 años su ejecución. Esta situación es considerada como inaceptable por Amnistía Internacional, porque las ejecuciones se realizan sin previo aviso, lo que somete a los presos al sufrimiento de esperar su muerte en todo momento por un tiempo prolongado e incluso, da cabida a la aparición de enfermedades mentales en los presos, como se asegura en el estudio Hanging by a thread: Mental health and the death penalty in Japan, publicado en el año 2009 por Amnistía Internacional. De hecho, según la agencia de noticias BBC Mundo, “Japón ejecuta en la horca a los condenados en el mayor de los secretos, sin aviso previo a los reos y sin testigos” (BBC mundo, 2014). Luego de las ejecuciones de estos dos presos, aún quedan 126 condenados a pena de muerte esperando su ejecución.
A pesar de dichas consideraciones, expresadas por los detractores de la pena capital, para los partidarios de la misma, la pena de muerte es un instrumento válido del sistema judicial japonés porque es aplicado a delitos considerados como especialmente graves, imponiendo una condena ejemplar que castiga al delincuente y cumple con una importante función disuasiva. Para ellos, si se evalúa la pena de muerte en términos de la necesidad colectiva, puede verse que ésta es necesaria para conservar cierto orden en la sociedad. En efecto, existe una gran favorabilidad a la pena de muerte por parte de los ciudadanos japoneses, aunque esta puede explicarse más porque la pena de muerte es una cuestión que se da por sentada en la sociedad japonesa, que porque existan discusiones públicas sobre el tema, en las que luego de un arduo proceso de reflexión, la mayoría de los japoneses hayan llegado a la conclusión de que la pena de muerte tiene más beneficios que implicaciones negativas.
Lo peor es que en Japón no existe un debate vivo sobre la pena de muerte, como comenta Kawai Mikio en Nippon.com. Y es que según comenta, muchos japoneses no tienen arraigada la idea de que un condenado pueda tener derechos, y como los asesinatos y las condenas se ven como algo lejano, la propia sociedad  no le presta demasiada atención. Es algo que ocurre ajeno a ella, y por tanto, no existe ese clamor popular por abolirla. Aunque es cierto que cuando se pregunta a la opinión pública, el porcentaje de opiniones favorables es muy alto. Pero como digo, no es algo que el japonés medio tenga en la cabeza, ni algo sobre lo que exista un debate (Japanismo, 2013).
Aunque en Japón no exista un debate vivo sobre el tema de la pena de muerte, como ya se mencionó, sus acciones están despertando cierta resistencia en el ámbito internacional, dentro de la cual cabe resaltar la reiterada posición de la unión europea en contra de las ejecuciones en Japón; ésta destaca por ser un anuncio que puso de nuevo a la pena de muerte en el escenario del debate internacional. En los últimos años Japón ha gestionado sus relaciones diplomáticas de una forma muy cuidadosa y ha procurado mantenerse fuera de las críticas de las naciones occidentales. Sin embargo, teniendo en cuenta los últimos acontecimientos, el gobierno de turno no parece estar muy dispuesto a abandonar la pena de muerte, sino que al contrario, desde el ascenso del Partido Liberal Demócrata, se ha evidenciado un ascenso del número de ejecuciones.
Los dos hombres que fueron condenados eran Mitushiro Kobayashi, de 56 años, ahorcado en Sendai por incendiar una oficina de préstamo y matar a cinco personas; y Tsutomu Takamizawa, de 59 años, jefe de un grupo "yakuza" ajusticiado en Tokio por el asesinato de tres personas, según anunció el ministro japonés de Justicia, Sadakazu Tanigaki (BBC mundo, 2014). A pesar de que como puede deducirse a partir de dicha información, los presos ejecutados fueron condenados por delitos graves que incluían varios asesinatos, lo que está en discusión en este momento no es la inocencia o culpabilidad de los condenados, sino la vigencia de la pena de muerte en las sociedades modernas e industrializadas. 
En conclusión, el debate sobre la pena de muerte no puede cerrarse con una respuesta tajante, sino que debe haber una discusión seria al respecto. Si bien es cierto que algunos criminales, como los asesinos múltiples, son sometidos con mayor frecuencia a la pena de muerte debido a la gravedad de sus crímenes, la pena de muerte puede generar situaciones injustas y reprochables cuando se viola el debido proceso de los condenados y se le da un peso excesivo a confesiones extraídas en condiciones dudosas (como asegura Amnistía Internacional que sucede en Japón), ya que la pena de muerte es un castigo que una vez ejecutado es irreversible y no da más que una posibilidad simbólica de enmendar errores. En la medida en que ningún sistema judicial es 100% eficiente a la hora de definir la culpabilidad o inocencia de los condenados, la pena de muerte es un instrumento de alto costo para la sociedad que decida emplearla, puesto que ésta deberá asumir que tendrá que cargar con el peso de las ejecuciones injustas. 

BIBLIOGRAFÍA
• BBC mundo. (29 de Agosto de 2014). Obtenido de http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2014/08/140828_ultnot_ejecutan_dos_condenados_en_japon_bd.shtml
• Japonismo. (13 de Septiembre de 2013). Recuperado el 1 de Septiembre de 2014, de Japón y la pena de muerte: http://japonismo.com/blog/japon-y-la-pena-de-muerte
• lainformacion.com. (28 de Agosto de 2014). Recuperado el 1 de Septiembre de 2014, de UE pide a Japón aplicar una moratoria a la pena de muerte: http://noticias.lainformacion.com/asuntos-sociales/politicas-de-la-pena-de-muerte/ue-pide-a-japon-aplicar-una-moratoria-a-la-pena-de-muerte_o6lMUuyMRWRc9R0EJdRaG7/